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¿Qué es el Abuso Sexual?

Se llama abuso sexual a cualquier actividad sexual entre dos personas sin consentimiento de una de ellas. La persona que abusa sexualmente de otra generalmente se vale de amenazas físicas y/o psicológicas, manipulando, seduciendo y engañando a sus víctimas. En el caso de los menores de 13 años, todo contacto sexual con un individuo cuatro años mayor (o más) es considerado estupro, independientemente de si el niño presta o no su consentimiento.

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¿Qué tipos de conductas se consideran abuso sexual?

Las conductas consideradas como Abuso Sexual se dividen en aquellas en las que existe contacto físico y aquellas en las que no lo hay. Ejemplos de las primeras son los besos sexuales, tocamientos con o sin ropa, penetraciones manuales o genitales y contacto de la boca con los genitales. Dentro del segundo grupo encontramos, por ejemplo, el ser forzado a mirar las partes íntimas del abusador o mostrar las propias.

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¿Quiénes son más vulnerables a ser abusados sexualmente?

El grupo más vulnerable a ser abusado sexualmente es el de niños y niñas de entre 7 y 12 años. Los abusadores eligen cuidadosamente a sus víctimas, prefiriendo aquellos niños o niñas solitarios, con baja autoestima, vínculos familiares pobres, temerosos, con aparentes carencias afectivas, etc. Las estadísticas muestran que varones y mujeres tienen la misma probabilidad de sufrirlo, y que no existe una relación directa entre clase social y abuso sexual. Esto quiere decir que la idea popular de que en las clases sociales bajas sucede con mayor frecuencia que en las clases altas es falsa. En las niñas el abuso suele comenzar alrededor de los 7 años, y en los niños alrededor de los 10, y en el 90% de los casos ocurre en el contexto familiar, pudiendo tratarse de un solo episodio o de episodios repetidos a lo largo de los años.

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¿Qué es la pedofilia?

Según el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) la pedofilia consiste en la experimentación por un período de al menos 6 meses, de “fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes o niños algo mayores (generalmente de 13 años o menos).”

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¿Quién es el abusador?

La mayoría de las personas que abusan de niños son hombres adultos, aunque también se conocen cada día más casos de mujeres abusadoras. En el 90% de los casos son personas de la misma familia del niño, o conocidos de mucha confianza (vecinos, cuidadores, amigos, etc.). Generalmente son personas que buscan dominar a sus víctimas, y encuentran en ello placer sexual. Incluso pueden ser personas exitosas de las cuales la gente tiene una buena imagen, por lo que muchas veces, cuando el niño denuncia la situación, no es creído (se acusa al niño de “fantasioso”).

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¿Cómo se comporta el abusador?

El abusador se vale de distintas estrategias para lograr su cometido, la consumación del abuso. La mayoría de las situaciones de abuso no se dan de manera impulsiva o espontánea. Ésta también suele ser una idea errónea. Por el contrario, el abusador invierte mucho tiempo en “preparar” a su víctima, porque su éxito depende, sobre todo, de que el niño o la niña confíen en él y crean todo lo que les diga. Por lo general, el abusador hace sentir especial a su víctima, “convenciéndola” de tener una relación especial y diferente, de crear un mundo especial sólo para ellos dos. A modo de ejemplo, puede decirle cosas como “lo hago porque te quiero”, “vos sos la más bonita”, “sos mi preferida”, “esto es lo que hacen los abuelitos/tíos/amigos para decir `te quiero`”, “no tiene nada de malo”

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¿Qué piensa la víctima?

Aquí entramos en la prevención; tarea que le corresponde especialmente a los padres. En primer lugar, facilitando a sus hijos una buena identificación al género correspondiente. Si hay indicadores de conflictos (celos, comportamientos conflictivos, baja autoestima, dificultad de relacionarse con sus pares, introversión, o cualquier otro síntoma de conflicto psíquico) es necesario resolverlos en la niñez, para facilitarle una identidad sana, que permita sentirse bien, al varón con su identidad masculina, a la mujer, con la femenina. Un ejemplo de indicador de conflicto sería cuando un varón de cuatro años, no juega con otros varones, los siente agresivos, teme ser dañado, prefiere jugar con niñas porque son más contenedoras. Puede ser un hecho que parece insignificante, pero constituye una semillita que va a ayudar a la conformación de su identidad.

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¿Cuáles son las posibles consecuencias de haber sufrido abuso sexual en la infancia?

Las posibles consecuencias de haber sido víctima de abuso sexual durante la infancia pueden dividirse, básicamente, en: trastornos psicológicos, emocionales o sociales y trastornos físicos (asma, cólicos, dolores de cabeza y otras manifestaciones psicosomáticas). Los primeros pueden incluir: tristeza profunda o depresión, ideas o intento de suicidio, anorexia o bulimia, mayor indefinición sexual, sentimiento de culpa, dificultad para confiar en la gente, temor a estar solo/a, ansiedad, pérdida de la esperanza en el futuro, dificultades en la concentración, odio, resentimiento, deseos de venganza, reacciones violentas, mayor miedo a ser homosexual, mayor atracción hacia el mismo sexo, mayor cantidad de parejas sexuales.

Es importante destacar que no todos estos trastornos estarán presentes en todas las víctimas. Del mismo modo, la presencia de alguno de estos síntomas puede no ser indicador de un abuso, ya que existen otras múltiples experiencias que podrían resultar en los mismos resultados.

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¿Cómo se previene la ocurrencia del abuso sexual de niños?

Una de las claves para prevenir el abuso sexual de niños es formar niños con un buen conocimiento de sus cuerpos, de los límites, y con una buena autoestima. Canales abiertos y fuertes de comunicación dentro de la familia son de extrema necesidad para detectar situaciones sospechosas y potencialmente peligrosas. Acordémonos que el abusador suele preparar el escenario para el abuso, no es impulsivo. Los vínculos familiares fuertes y de confianza son un factor preventivo de suma importancia también; los niños que no sufren carencias afectivas son menos propensos a caer en los engaños de los abusadores.

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Fuente: Doc. Mabel Borghetti.
Psicologa Clínica – Especialista en adolescencia.
Directora del Grupo Retorno a la Vida.