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"Desde pequeña comencé a sentirme como un varón" por Ana

Desde pequeña comencé a sentirme como un varón, me gustaban los juegos y la ropa de ellos. Más tarde comencé a sentir una atracción hacia las niñas, no había nada sexual en ello, era pura fascinación.
En mi hogar tuve un padre ausente y madre sometida. El era violento con mi madre en hechos y palabras. Tengo bien claro mi sentimiento de ese entonces: yo no quería ser como mamá, no quería ser débil y soportar que un hombre me maltratara.
Con mi padre la relación fue muy distante, nunca tuve dialogo. El era un profesional destacado, trabajaba todo el día, llegaba a casa cuando ya estábamos dormidas. Proveía para nuestras necesidades materiales, pero definitivamente no las afectivas.
En realidad yo recibía desinterés de parte de ambos. Inconcientemente no acepté el género con el que había nacido. Pensaba “Es mejor ser hombre que mujer”. De hecho, quise parecerme a mi padre en lo intelectual y otros rasgos de su persona.
En mi adolescencia, esa atracción que sentía por las niñas renació, pero ahora me fijaba en mujeres grandes, y algunas ( lo supe después) con experiencias homosexuales, de tal forma que accedí al contacto sexual con mujeres. Sentía un gran vacío pero no podía manejarlo.

Hoy tengo claras las causas que me llevaron a la atracción homosexual. Había en mí un vacío de género causada por la mala relación con mi madre, de quien no acepté su modelo como mujer. Me sentí identificada con mi padre, al punto de tomar su misma profesión.

Lo busqué a Dios con todo mi corazón y poco a poco lo fui viendo como un padre celestial. El me proveyó de su amor paternal y me ayudo a reafirmar mi feminidad. Actualmente me encuentro en proceso de recuperación de mi verdadera identidad sexual, la autenticidad de mi persona.